Diario UNO Santa Fe

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El Concejo Municipal pidió asesoramiento para modificar la ordenanza que regula la instalación de antenas. La intención es conocer los niveles de radioactividad que posee Santa Fe

Ingresó al Concejo Municipal un mensaje del Ejecutivo que pretende regular las antenas y sus estructuras de soporte. Dentro de los puntos principales y criterios de la norma se establece la derogación de la Ordenanza 10.578 y creación de una nueva que se adapte a la realidad fáctica y al desarrollo de nuevas tecnologías. Para esto, se encargó un informe con el estudio de los campos electromagnéticos al Grupo de Investigación de Sistemas Eléctricos de Potencia (Gisep) de la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Santa Fe.

Este equipo liderado por el doctor en ingeniería Walter Giménez hace 18 años que mide los campos que comprende líneas de alta tensión, teléfonos celulares, hornos microondas, cámaras solares, entre otros y siempre “desde el punto de vista de la protección de la población”. En función de esto se fueron evaluando muchos ambientes durante estos casi 20 años.

 

En 2005-2006 se hizo el último estudio y es por eso que ahora se pidió una actualización.En base a esto y teniendo en cuanta que en los últimos años se incrementó notablemente la cantidad sobre todo de los usuarios de teléfonos celulares, es por eso que desde el Concejo Municipal les pidieron asesoramiento respecto de normativas, términos técnicos y sobre todo saber qué es lo que estos especialistas harían tras conocer y analizar el panorama de la ciudad. “La idea fue consensuar una actualización de esa información con la idea de tener otra fotografía en el 2015 para no solo conocer sino también poder prevenir, crear una política prudente de uso en el aspecto radioeléctrico”, agregó Giménez y aclaró que se refirió al año que viene porque ahora los equipos de medición están en Alemania para la calibración que se hace cada dos años.

Para qué servirá

El especialista aclaró que el punto focal siempre es el vecino. “Tratamos de transmitirles como parte de nuestra responsabilidad social universitaria la tranquilidad y la certeza de que hay gente nuestra cuidándolos, evaluando el ambiente radioeléctrico de forma de que se cumplan las normativas vigentes. Entonces más allá de la cantidad de antenas y operadoras somos evaluadores de ambientes para transmitir tranquilidad a los vecinos”, agregó más adelante el profesional. Giménez estima que son unas 25 las antenas en la ciudad sin contar las microceldas que son del último tiempo. Este dato no pudo ser confirmado por la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC). Pero independientemente de la cantidad lo que importa es la radiación que provocan y qué consecuencias trae en el ser humano.

“No hay una distancia mínima ni máxima, pero si se colocan de forma de que la gente no pueda acceder a ellas, no las pueda tocar, por medidas de precaución pero en realidad no hay una distancia en la que se diga que no hace mal, eso depende de muchas cuestiones técnicas y no se puede generalizar. Lo que hay que saber es que están ahí y sirven para brindar un servicio”, explicó.

Es por eso que la intención es saber para actuar. “Por ejemplo el ruido de un vehículo se percibe pero los campos electromagnéticos no, lo particular de esto es que no sabemos a cuánto estamos expuestos. Al ruido sí. Normalmente cuando se aplaude de manera sorpresiva uno se intenta proteger, pero en un campo no se da cuenta. Entonces la idea es evaluar para saber valorar esos niveles y saber cómo estamos respecto de las normativas o de lo que recomienda la OMS”, fundamentó el doctor en ingeniería ante la consulta sobre la importancia de este informe.

Más adelante agregó: “Independientemente de la cantidad de antenas a nosotros nos interesa el vecino, en decir qué dosis de campo electromagnético o de radiación recibe una persona en la esquina de la casa, por el horno microondas, por el uso del teléfono celular, el control remoto de la TV, el secador de pelo, es decir todos los elementos eléctricos que generan radiación por el simple hecho de utilizar electricidad provocan en mayor o menor medida campos electromagnéticos. Entonces el objetivo es siempre proteger a las personas, informarlas, que sepan a cuánto están expuestas”.

Walter Giménez aclaró que “el control está en manos de la Municipalidad. Nosotros somos un ente de ayuda hacia ellos. La idea es después de enero salir con los equipos a la calle y en dos o tres meses tener una realidad a través de mediciones. Luego, toda esa información se volcará en el plano de la ciudad. Será una radiografía para saber cómo está, va a dar zonas con mayor concentración de campos electromagnéticos y sectores con menos. La intención es que los responsables sepan cuánto tienen y en función de eso ejecutar políticas coherentes”. Es decir, la medición es una herramienta que permite conocer cuál es el estado de los niveles de los campos de Santa Fe y en función de eso se tiene información útil y valedera para tomar cualquier tipo de decisión.

Link: http://www.unosantafe.com.ar/santafe/La-UTN-estudiara-el-campo-electromagnetico-que-tiene-la-ciudad--20141019-0011.html